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Por Orlando Vargas, Certification Manager de SGS Colombia

Un cordial saludo a los lectores de este ya tradicional medio de comunicación de SGS. En esta ocasión extendemos un especial saludo a los nuevos lectores que edición tras edición aumentan nuestro número de ciberlectores. Gracias por los mensajes que recibimos de retroalimentación y que nos enriquecen de gran forma. En la presente edición trataremos del pasado, presente y sobre todo del futuro de los sistemas de gestión de la calidad y de la certificación en la norma ISO 9001.

El estándar nació como consecuencia del lanzamiento en 1979 de la norma BSI 5750. La serie de normas ISO 9000 se emitió por primera vez en Diciembre de 1987, luego de un extenso trabajo del comité técnico 176 de la ISO y la creación del CT 176. La primera edición de la norma tuvo en el continente americano una difusión limitada, ya que era un concepto nuevo para un continente en el cual solo se hablaba de control de la calidad, pocas organizaciones se certificaron en la norma ISO 9001 versión 1987.

La primera revisión de la norma se realizó en diciembre de 1994. En esa época ya se hablaba de globalización y apertura económica en muchos de nuestros países. La llegada de productos de otras partes del mundo, especialmente del oriente, empezaba a crear conciencia sobre la importancia de la calidad en el éxito de las organizaciones. Empezó un importante despegue del servicio de certificación, y entre los años 94 y 2000 se crearon importantes organismos de certificación en la región, principalmente organismos de normalización nacionales que desarrollaron este nuevo servicio.

También llegaron en este periodo los organismos de certificación líderes en otras partes del mundo a desarrollar este servicio en nuestros países y desde luego que a la vanguardia estuvo SGS. La versión 94 de la ISO 9001 tuvo una importante penetración en todos los sectores, sobre todo en el sector industrial. Bajo esta versión se certificaron grandes, medianas y pequeñas empresas. En Colombia, los gobiernos de la época desarrollaron importantes programas de apoyo empresariales que cubrían gran parte del valor de la consultoría, implementación y certificación, programas que con determinados ajustes se conservan en la actualidad.

En Diciembre de 2000 se aprobó la versión 2000 de la norma ISO 9001. En esta revisión se realizaron grandes cambios a la norma, ya que de una estructura basada en el ciclo de vida de un producto se pasó a una estructura por procesos. Esta versión de ISO 9001, que estuvo vigente hasta el 14 de noviembre de 2010, tuvo una gran aceptación; el número de empresas certificadas crecía en forma exponencial entre los años 2004 al 2007 y la certificación dejó de ser un elemento diferenciador a ser un elemento de sobrevivencia para las organizaciones. La certificación penetró ampliamente en el sector de servicios y dejó de ser patrimonio del sector industrial.

La versión 2008 de la norma ISO 9001 tuvo pocos cambios con respecto a la versión 2000, inclusive no tuvo modificaciones en los requisitos de la norma.

Desde el año 2008 se nota un freno en el crecimiento del número de empresas certificadas en ISO 9001 y algunos analistas de este fenómeno han dicho que este freno puede ser consecuencia de una saturación del mercado. Pero debemos notar que esta desaceleración coincide con la crisis económica que ha sacudido a la economía mundial, principalmente al mundo occidental desde el año 2008 y que aún afecta a la economía a escala mundial. Era entonces de esperarse que una crisis de este tamaño afectara a la actividad de certificación. En aras de la objetividad, debemos decir que la certificación ha salido muy bien librada de esta crisis y que ha sido una de las actividades económicas con menores efectos y traumatismos.

En el mundo oriental, donde la crisis se sintió con menor intensidad, el crecimiento de la certificación ha permanecido constante en los últimos tres años. Es importante notar que en oriente la preocupación por la calidad y mejora en el desempeño de los productos es permanente y esto es base de la penetración de sus productos en occidente.

En América Latina el número de empresas certificadas ISO 9001 no alcanza al 5% con relación al número de empresas legalmente establecidas. Con una cifra como esta, no se puede decir que la certificación en ISO 9001 es una actividad saturada en el mercado. La calidad de los productos y servicios de una organización es la base para la satisfacción de sus clientes y desde luego del éxito de una organización. Y los objetivos de la norma ISO 9001 son exactamente los mismos, por lo que es de esperar que este estándar sea la principal herramienta de las organizaciones para mejorar día a día.

Es meritorio reconocer que en el afán de las organizaciones por certificarse, y de los organismos de certificación por aumentar su portafolio de organizaciones certificadas, se pudieron haber cometido errores. Por esto la ISO desarrolló la norma ISO 17021, para regular con mayor rigidez la actividad de certificación. La norma ISO 17021, a la cual nos referimos en nuestro anterior número de THE PROOF Latinoamérica, ya fue revisada y se encuentra en su segunda edición, la 2011.

ISO 9001 aún goza de gran futuro, los sistemas de gestión de la calidad seguirán siendo la herramienta favorita para el mejoramiento y la certificación de tercera parte seguirá siendo la metodología de mayor reconocimiento, por su independencia, credibilidad y confianza en los procesos de evaluación de la conformidad.