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Extracto del White Paper preparado por los expertos de SGS David Glenister y Vanda Nunes

El uso de biocombustibles goza de un amplio reconocimiento como solución potencial al problema de las emisiones de gases de efecto invernadero. Constituye, cada vez más, una alternativa a los combustibles fósiles altamente contaminantes utilizados tradicionalmente para el suministro de energía en vehículos y para la calefacción de edificios.

Como resultado de la atención cada vez mayor que recibe, el sector de los biocombustibles ha crecido exponencialmente. Sin embargo, buena parte de esta velocidad tiene que ver con el potencial de beneficios que se ha identificado para este mercado, no con factores relativos al medioambiente o a la escasez de otros recursos. Hay muchas cuestiones a tener en cuenta dentro del desarrollo de mercado de los biocombustibles y que sólo se podrán satisfacer sus aspiraciones si el mercado se controla debidamente.

Como dijo Achim Steiner, Subsecretario General de las Naciones Unidas y Director Ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA: “Necesitamos, sin duda, reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles y adoptar opciones más limpias y respetuosas con el medioambiente, pero necesitamos asegurarnos que no estamos creando más problemas de los que resolvemos.”

La mayor inquietud que despierta la bioenergía es que el aumento de su producción pueda tener un importante efecto negativo en la biodiversidad. Esto podría traducirse en el cambio del uso de la tierra, la introducción de especies potencialmente invasivas, el uso excesivo del agua e incluso, indirectamente, el traslado de la producción agrícola a áreas de conservación. Sin embargo, la producción de biocombustibles tiene también, al mismo tiempo, efectos positivos. Al crecer las plantas liberan oxígeno a la atmósfera, se crean empleos a lo largo de toda la cadena de valor y el aumento del uso de biocombustibles en lugar de combustibles fósiles debería reducir la contaminación.

En lo esencial, se reconoce que con la aplicación de un marco adecuado que ponga en la balanza la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero frente a los efectos en la biodiversidad, el agua y la seguridad alimentaria, debería ser posible desarrollar una industria realmente beneficiosa. Se requiere para ello una planificación a fondo, un seguimiento y una gestión a nivel mundial, regional y nacional, proyecto a proyecto.

Directiva De La Unión Europea Sobre Energías Renovables, EU RED

En junio de 2009, la Unión Europea presentó la Directiva sobre Energías Renovables, con objetivos muy ambiciosos para todos los Estados miembros. La Directiva explica en detalle cómo debe colaborar cada país para conseguir un objetivo común: que el 20% de toda la energía utilizada en la UE provenga de fuentes renovables en el año 2020, un 10% del cual deberá ser del sector del transporte.

La Directiva detalla los planes de desarrollo necesarios para la introducción y el desarrollo de las fuentes de energía renovables. En el caso de los biocombustibles, se indican claramente criterios de sostenibilidad que deben adoptarse si se desea que el uso de un biocombustible de una fuente determinada contribuya al objetivo de energías renovables de un Estado miembro. De no cumplirse dichos criterios, no se considerará ese biocombustible como una fuente de energía renovable sostenible.

Al asegurarse que los países de la UE adopten los criterios de sostenibilidad, la UE pretende restringir la expansión de los biocombustibles, evitando que aquellos que no generen ahorros netos de gases de efecto invernadero (GEI) y tengan un efecto negativo en la biodiversidad o en el uso de la tierra logren el apoyo del mercado. Los criterios de sostenibilidad pueden desglosarse en doce factores diferentes: la legalidad; los derechos humanos y laborales; la seguridad alimentaria local; las emisiones de gases de efecto invernadero; el derecho a la tierra; el desarrollo rural y social; la planificación, el seguimiento y la mejora continua; la conservación; el uso de la tecnología, los materiales y la gestión de residuos; el agua; la tierra y el aire.

Poco después que se publicara la Directiva sobre Energías Renovables, la Comisión Europea emitió comunicaciones explicando cómo deben implementar y valorar los biocombustibles en términos de criterios de sostenibilidad y normas de contabilización los Estados miembros y las organizaciones del sector de los biocombustibles.

En este sentido, la UE ofreció a las organizaciones la opción de demostrar su cumplimiento usando un esquema de certificación voluntaria. Las comunicaciones explican también lo que se requiere en los esquemas de certificación voluntaria para que un biocombustible sea sostenible. Aunque se comentan otras opciones, como los acuerdos nacionales y los acuerdos bilaterales o multilaterales, los esquemas de certificación voluntaria son los que se discuten en mayor profundidad.

Estándares Voluntarios Aprobados Por La Comisión Europea

Usando un esquema voluntario o nacional aprobado se demuestra que se ha certificado que los biocombustibles de una organización cumplen con los criterios de sostenibilidad, y si se usan los módulos necesarios, la EU RED. El 19 de julio de 2011, la Comisión Europea anunció los siete primeros esquemas que habían logrado su homologación. Se ha verificado rigurosamente cada uno de ellos para garantizar que se cubran de forma efectiva todos los criterios de sostenibilidad. La aprobación es válida durante cinco años y confirma que el esquema puede emitir un certificado en caso que el producto se haya evaluado exhaustivamente y cumpla con todos sus criterios.

Estos son los siete esquemas que cuentan actualmente con la homologación de la CE:

  • Certificación Internacional de Sostenibilidad del Carbono (ISCC por sus siglas en inglés)
  • Bonsucro (anteriormente la iniciativa para una mejor caña de azúcar)
  • Mesa Redonda en Soja Responsable (RTRS por sus siglas en inglés)
  • Mesa Redonda en Biocombustibles Sostenibles (RSB por sus siglas en inglés)
  • BSvs Sostenibilidad de los Biocombustibles de Biomasa
  • RED Estándar de Garantía de Sostenibilidad Bioenergética (RBSA)
  • Greenergy (Programa de Verificación de Bioetanol Brasileño)

Algunos países, como Suecia, cuentan ya con legislación vigente que exige que las organizaciones y productos se verifiquen conforme a un esquema reconocido antes que puedan venderse en ese país. Otros países se están preparando para introducir una legislación similar. Por ejemplo, Italia tiene planeado hacerlo en enero de 2012.