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Por Janeth Mariño, Directora SGS ACADEMY Colombia*

Los retos que encuentran los líderes de empresas son cada día más complejos. Los activos intangibles tales como liderazgo, talento, innovación, visión, competencias, compromiso, pasión y energía de los trabajadores, dan como resultado la definición de la cultura corporativa que impacta los resultados financieros de las compañías y explican por lo menos el 50% de su valor en el mercado. Dichos activos no se pueden tocar y no aparecen en los balances de las empresas, sin embargo, son los que inspiran y dan confianza a los inversionistas y a los clientes acerca de la futura capacidad de creación de valor y abundancia, y son los principales motivadores y retenedores del Talento.

Los ejecutivos deben aceptar una responsabilidad que va más allá de lograr los grandes resultados. Los jefes que entienden la importancia del porqué del trabajo, superarán su papel de líderes tradicionales y ampliarán la capacidad del personal de aprender, crecer y tener esperanza, es decir, ayudarán a las compañías a ser abundantes en atención a sus empleados y a sus clientes.

En un posgrado se aprenden conceptos, se comparten experiencias, se profundiza en algunas áreas según la especialidad, sin embargo, los participantes en las aulas NO aprenden aspectos fundamentales de liderazgo y generación de abundancia, los cuales SÍ aprenden actuando como líderes dentro de las organizaciones, aspectos tales como:

  1. Entender a los empleados individualmente (las fortalezas que los definen como personas, sus valores y habilidades), para poder ser más eficaces en la asignación de tareas que los ayuden a florecer, aprovechar sus fortalezas y hacerlos crecer más allá de sus zonas de comodidad.
  2. Alinear las inclinaciones de los empleados a las tareas de la organización, para crear una dirección decidida y sustentable.
  3. Abonar el terreno del compañerismo, redefinir el cuaderno de estrategia para las relaciones, generar encuentros significativos, compartir sus experiencias e ideas, y guiar a la reflexión sobre el efecto de sus acciones y temperamentos.
  4. Practicar la humildad, ser líder servidor, que los valores de la empresa penetren en las interacciones diarias. Aceptar, discutir y examinar ideas. Asegurarse que los empleados se apoyen mutuamente. Esforzarse para entender múltiples puntos de vista y recordar que el entorno físico de nuestro trabajo es un mensaje en sí mismo.
  5. Entender que el cambio, así lleve al éxito o al fracaso, siempre ofrece la oportunidad de aprender. Ejercitar las fortalezas emocionales como la empatía, humor, magnanimidad, generosidad de espíritu, perspectiva, autocontrol, equilibrio, conciencia social y una profunda tolerancia. Enseñarle a los trabajadores a transformar lo que saben en lo que hacen, entender cómo se recuperan de frustraciones o decepciones.
  6. Fomentar en sus empleados creatividad, placer, humor y deleite, aprovechado las cosas pequeñas que satisfacen a la gente cotidianamente, cultivar relaciones auténticas y ser reacio a la rigidez que causa intolerancia. Inculcar civilidad en aspectos como el vestido, lenguaje, modales, actitudes apropiadas para ayudar a las personas para que trabajen juntas con gusto, fijar el tono de la organización y mantener la cultura.

Los directivos que después de culminar un posgrado no pueden cumplir con sus responsabilidades ni superar nuevos retos, o que se rezagan en la carrera sin innovar ni aprender, a menudo sufren de una carencia de sentido, pues no saben por qué trabajan, solo asisten.

Las especializaciones y diplomados son muy importantes, especialmente en las primeras etapas de contribución de los directivos a las empresas, pues los ayuda a afianzarse en ellas. Pero también se requiere que los líderes desarrollen habilidades directivas, que cultiven sus virtudes de prudencia, justicia, fortaleza y templanza, y que tengan una muy buena actitud para vivir el Liderazgo.
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Artículo basado en reflexiones sobre el libro “The why of work”, Dave y Wendy Ulrich (2010).