Skip to Menu Skip to Search Contacta con nosotros Latin-America Páginas Web e Idiomas Skip to Content

Por Ing. Agr. Victor Vecchi, SGS Argentina

Los consumidores actuales requieren cada día productos más diferenciados. Esa diferenciación no solo se logra con la valoración de caracteres cualitativos del producto, sino también, aplicando mejores prácticas en los procesos y preservando la identidad de los productos desde el campo hasta las manos del consumidor. Esto último es la trazabilidad. Del mismo modo, podemos definirla como el conjunto de procedimientos y herramientas que permiten conocer la historia, la ubicación y la trayectoria de un producto determinado. De esta manera, no solo podemos conocer el origen de un producto, sino también percibir confiabilidad acerca de la cadena de suministros. Esta cadena debe ser visible para el consumidor, desde el lote de producción hasta la góndola.

Existen distintos sistemas cuya implementación persigue lograr la trazabilidad del producto en diversas industrias. Por ejemplo, la manufactura del mueble o la imprenta poseen los esquemas de certificación FSCTM (Forest Stewardship Council) y PEFC (Programme for the Endorsement of Forest Certification), los cuales permiten garantizar que por ejemplo, tanto un libro o una mesa fueron elaborados con madera proveniente de bosques cuya tala fue racional, responsable y sostenible en el tiempo. Esto se logra implementando y certificando los distintos estándares de cadena de custodia. Asimismo, la manufactura de alimentos y de biocombustibles ya presentan esquemas de certificación similares, entre los que podemos mencionar a RTRS (Round Table on Responsible Soy Association) y la ISCC (International Sustainability and Carbon Certification) que, al igual que los anteriores, bajo la implementación de los estándares de cadena de custodia garantizan que en el mercado físico llegue al consumidor final un producto elaborad
o bajo estrictos requisitos de sostenibilidad ambiental, social y económica, evitando la mezcla o adulteración del producto con materias primas de origen desconocido.

En Argentina, la industria cárnica posee diversas herramientas, que sumadas a las exigidas por los organismos reguladores por medio de programas referentes a la identificación y trazabilidad del origen SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria), pueden implementarse para lograr la transparencia mencionada en la cadena de suministro. Ejemplos exitosos de ese sistema lo son actualmente los protocolos elaborados por las asociaciones de criadores de las distintas razas, que persiguen diferenciar sus cortes en las góndolas de los supermercados mediante esta metodología, por ejemplo, la Carne Hereford. A su vez, permiten identificar de manera retroactiva cualquier problema en la cadena de suministro, sin involucrar al total de la producción y poner en riesgo la credibilidad de las marcas.

Concluyendo, las herramientas de trazabilidad sumadas a los procesos de certificación se han transformado en necesidades elementales para diferenciar la producción, garantizando el origen y la segregación de los productos en los distintos procesos o eslabones de la cadena, desde el campo hasta las manos del consumidor, permitiendo conseguir un mercado transparente y un mayor valor agregado en toda la cadena de suministros.