Skip to Menu Skip to Search Contacta con nosotros Latin-America Páginas Web e Idiomas Skip to Content

Por Iván Rojas, Asesor SGS Colombia

Hace unas semanas se reunieron la mayoría de los presidentes de América en Cartagena, Colombia en la Cumbre de las Américas (14 y 15 de abril) y como en la mayoría de las reuniones entre presidentes, y de altas esferas, el sentir es que no sale nada de relevancia para el diario vivir de los habitantes de los diferentes países.

De esta cumbre al menos se esperaba que se pudiera iniciar un debate serio (sino mundial, al menos regional), sobre la legalización de las drogas, situación que azota inclementemente a varios de nuestros países; que se resolviera el tema de la participación de Cuba en estas reuniones y por último una declaración con una posición unánime sobre las Islas Malvinas.

Sin embargo, nada de ello se produjo y lo poco o mucho (según cómo se le mire y quien lo mire), que se haya avanzado en tal reunión, fue totalmente opacado por el comportamiento inexcusable de los agentes del servicio secreto del presidente de EE. UU. que terminaron enredados en líos de prostitución.

Esto nos lleva a un debate sobre lo que realmente importa. La prostitución es una realidad mundial. Tanto así que se sabe es la profesión más antigua del mundo, y así, seguirá existiendo. Y aunque toda la situación deja en ridículo al Servicio Secreto de la mayor potencia del mundo, no deja de ser un tema que les atañe a ellos, a nadie más. Poco importó las otras reuniones alternas simultáneas o de preparación (Congreso interamericano de turismo, Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud, Encuentro de Ministros de Agricultura de las Américas, Séptima Reunión Interamericana de Ministros de Educación, Reunión Anual de la Asamblea de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo), ni la revisión de la implementación de los mandatos de las cumbres anteriores Nos dejamos distraer por lo suntuoso, lo superficial, lo fácil. Y eso, normalmente, no es lo prioritario, ni urgente, ni importante.

Y triste como se lee, es igual en la realidad de nuestras empresas. El llamado “día a día” nos consume, lo urgente crece y crece, y nos distraemos con “incendios” del diario quehacer. Lo increíble es que al preguntar en las organizaciones, la gente tiene perfectamente claro qué es lo importante, qué puede dar la ventaja competitiva, en dónde están los problemas, qué es lo que hay que resolver. ¿Y entonces? Pues lo mismo: no es suntuoso, no es fácil. Generalmente requieren de mayor esfuerzo, disciplina, diseño, acuerdos, trabajo en equipo, seguimiento. Y allí desfallecemos, se deja para después porque no es “urgente”. El gran secreto de las organizaciones líderes es trabajar en ello, todo el tiempo, permanentemente.

Y entonces en su organización, ¿hasta cuándo ser diferente, mejor, el primero, será realmente lo urgente?, ¿lo prioritario?

Extra: Interesante y divertida explicación de la crisis española Elpais Cultura.