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Por Erika Berstein, Auditora SGS Argentina

Como en todos los ámbitos de la actividad profesional, existen muchos expertos en la temática de la Gestión de la Calidad que se han forjado a través de su propia experiencia, y otros de la mano de mentores que han guiado su camino. Sin embargo, es cada vez más necesario acompañar esta experiencia con cursos o especializaciones formales acreditados por organismos o instituciones especializadas. Se podría afirmar, en este contexto, que los profesionales de la Gestión de la Calidad participan y/o han participado en innumerables situaciones formativas en las que se aplica el Método de Casos.

Si bien muchas de las experiencias formativas relacionadas no se desarrollan en el ámbito universitario, sino post universitario y en cursos de especialización, se considera que cualquiera de ellos podría integrar los contenidos de una materia del nivel de educación superior, especialmente aquellas que se ubican hacia el final de las carreras, por el nivel de integración de contenidos requerido para su ejecución.
 
Como definen los autores Stoll, Fink y Earl, “el aprendizaje es un proceso constructivo que se realiza mejor cuando lo que se aprende es relevante y tiene sentido para el aprendiz, y cuando el aprendiz está activamente implicado en la creación de su propio conocimiento y comprensión a través de la conexión de lo que aprende con el conocimiento y la experiencia anteriores”.
 
Dadas las características que supondrá luego la actividad profesional de los especialistas en este tipo de temáticas, el uso de la Metodología de Casos o de Resolución de Problemas es habitual, ya que es relativamente fácil imitar la realidad a la que se enfrentarán luego los futuros profesionales. Los casos o problemas planteados en el proceso de aprendizaje consistirán generalmente en:

  • Análisis de información suministrada por la empresa por escrito (manual de calidad, procedimientos, memorias y balances, presentaciones para competir en premios nacionales o internacionales basados en modelos de excelencia, registros de la organización, etc.)
  • Análisis e interpretación de entrevistas personales a los responsables de las áreas implicadas
  • Evaluación de todos los documentos y situaciones planteadas
  • Desarrollo de informes de resultados

Cuando la estrategia didáctica es la resolución de problemas, se parte de situaciones no estructuradas y confusas ante las cuales los alumnos deben asumir roles protagónicos que resultan interesantes y captan su atención. En la materia planteada generalmente se opta por este tipo de herramienta al finalizar las distintas unidades teóricas, integrando los conceptos de las mismas y que posteriormente servirán de base para la resolución de casos, que también pueden ser utilizados como procesos evaluativos.

Este último es uno de los motivos fundamentales por lo que el trabajo sobre casos es una estrategia de enseñanza muy adecuada, ya que, como plantea Selma Wassermann, autora del libro “El estudio de casos como método en la enseñanza”, los alumnos aprenden a participar en las decisiones sobre lo que harán y el modo en que lo harán, y en consecuencia aprenden a asumir responsabilidades, aumentando su autoconfianza y su autonomía personal.  Esto no es un hecho menor, ya que un problema bastante común que enfrentan los profesionales luego de participar en acciones formativas -de cualquier nivel-, es la falta de confianza sobre si están procediendo correctamente, y si la relación que establecieron entre teoría y práctica es la adecuada o si existen vías alternativas de solución que no se le hayan presentado.

Además, cuando los alumnos se enfrentan por primera vez con la “obligación” de analizar un caso con las distintas normas o modelos suelen aparecer infinidad de dudas respecto a su correcta interpretación. Considerando que los cuestionarios o listados guía de análisis están establecidos por normativas o modelos estandarizados, y es su correcto análisis y solución y/o aplicación a los diferentes casos lo que constituye la habilidad a aprender, es que se torna indispensable que, previo al desarrollo del caso o resolución del problema, se presenten los contenidos teóricos por parte de los docentes, siendo de suma importancia que pueda identificar aquellos factores, que por su conocimiento en la aplicación de la documentación, y por su experiencia docente, considere críticos para promover la comprensión, la reflexión inteligente sobre los problemas y la incorporación de habilidades por parte de los alumnos.

La modalidad de trabajo en pequeños grupos también es una ventaja que no sólo hace bien al buen uso de la herramienta, sino que facilita también la adquisición de habilidades de trabajo en grupo, consenso y mediación, entre otras, que constituyen también requisitos de competencia de los futuros profesionales.

El hecho de poder discutir en los grupos de trabajo las consignas establecidas, previo a la exposición de las mismas a los docentes y/u otros grupos, facilita, debido a la habitual conformación de grupos interdisciplinarios, la incorporación de otros puntos de vista, promoviendo el aprendizaje también a partir de la interacción entre los compañeros. Por este motivo, la participación del docente al establecerse la conformación de los grupos, promoviendo la variedad en las profesiones de sus integrantes, facilitará el intercambio de conocimientos y la consecuente incorporación de formas de razonar diferentes.

Si bien el uso de este tipo de herramientas en el proceso formativo genera incertidumbre en los alumnos, les exige un involucramiento mayor y requiere de más tiempo personal para su preparación previa a la clase, provocando en los alumnos una mayor satisfacción por los conocimientos y habilidades adquiridos. La utilización de casos permite que se genere en los aprendices una relación de sentido entre los diversos temas, conceptos e ideas, que se define como un proceso de Integración, y que genera una estructura conceptual enriquecida por la intervención experta del docente.

Podemos concluir que lo que debe promoverse es que el alumno pueda generarse un marco de referencia, reflexionar inteligentemente sobre los conocimientos, destrezas o habilidades aprendidas y construir conocimientos significativos que una vez adquiridos no se olvidarán jamás.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Litwin, E., “La integración: una estrategia de enseñanza para favorecer mejores reflexiones en la enseñanza superior”. En litwin.com
  2. Lombardo, C., “El aprendizaje Basado en problemas: en busca del sentido perdido”, en Quehacer Educativo Revista de la Federación Uruguaya de Magisterio, Año XIV, 2005.
  3. Monereo, Castelló, Clariana, Palma y Pérez. “Estrategias de enseñanza y aprendizaje”. Barcelona, edición 2006. Edit. Graó. Cap. 1.
  4. Stoll, Fink y Earl, “Sobre el aprender y el tiempo que requiere”. Barcelona, 2004. Edit. Octaedro.
  5. Wasserman, S., “El estudio de casos como método en la enseñanza”. Buenos Aires, 1999. Edit. Amorrortu. Caps. 1 y 2.