Skip to Menu Skip to Search Contacta con nosotros Latin-America Páginas Web e Idiomas Skip to Content

Por Iván Rojas, Asesor SGS Colombia

Terminaron los juegos olímpicos, en medio de un despliegue mediático espectacular como lo fue desde el mismo día de la inauguración. Qué buena excusa fueron para cambiar las rutinas, aprovechar de una forma diferente los momentos de ocio, sentir amor de patria por personas en muchas ocasiones casi desconocidas, vivir historias que rayan en lo heroico (aún cuando no hubiesen medallas de por medio), y un sinfín de otras situaciones, tan variadas como personas hay que hayan gozado de semejante fiesta deportiva. Terminamos “expertos” en una multitud de disciplinas que se devuelven al anonimato al terminar los juegos.

Llega el momento de los balances. Ganadores, los de siempre, no hay sorpresas más allá de turnarse los primeros puestos del medallero,  no hay realmente en cuanto a esta contabilidad algo que se pueda llamar sorpresa; total, por algo son potencias y los presupuestos que invierten son enormes. Las delegaciones de deportistas de los diez primeros países fueron: 539 Estados Unidos (46 oros), 384 China, 564 Gran Bretaña, 438 Rusia, 257 República de Corea, 401 Alemania, 340 Francia, 288 Italia, 159 Hungría, 414 Australia (7 oros). Y al comparar con los nuestros las diferencias son evidentes: 110 Cuba (5 oros), 265 Brasil, 110 Colombia, 106 México, 143 Argentina, 71 Venezuela (1 oro). Excepto Brasil, es muy claro que estamos muy lejos. Y en presupuestos  ni hablar de comparaciones. Pero al mirar las medallas, sí se ven sorpresas, varias buenas. Somos unos David compitiendo en serio contra verdaderos Goliat. Y se da la pelea. Mayormente a punta de amor propio, de pundonor y de que a nivel de los directivos deportivos busquen las maneras más creativas y eficientes  para  usar los muy limitados recursos públicos en la preparación de los atletas.

Y asimismo, muchas de nuestras empresas se ven sometidas a fieras competencias en mercados gigantes y contra emporios que buscan en nuestras economías emergentes mejores oportunidades de crecimiento. Se vive en una competencia olímpica día tras día. Y es por ello que la exigencia en cuanto a creatividad y eficiencia es entonces mucho más alta para nuestras organizaciones que para la competencia foránea. También lo es encontrar los espacios a la competitividad, “los deportes” en los cuales se tiene la mejor oportunidad de triunfo. Si no se es excepcionalmente bueno en la producción de ciertos bienes y servicios, es mejor ser mucho más precavido de lo normal en los mercados a escoger. Ir revisando los espacios en competitividad a futuro, para iniciar nuevas oportunidades empresariales y de negocio, debe ser una de las prioridades inmediatas de toda organización. Y eso se lleva a cabo a través de la Investigación, del desarrollo y de la innovación. Todo orquestado apropiadamente por los directivos, porque los que ejecutan no podrán traer “las medallas”, si los primeros no consiguen y administran apropiadamente los recursos, ni definen políticas y estrategias claras de largo plazo.

¡A entrenar se dijo!

Extra: Un emocionante video de Alberto Cairo, quien trabaja en la Cruz Roja en Afganistán sobre por qué y cómo halló humanidad y dignidad en medio de la guerra.  Vale la pena.