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Por Dr. Santiago Malvicino, Director en Modelo Episteme

El siglo 21 nos hizo entrar en una era completamente distinta de la que conocimos. El gran cambio lo está marcando la transición del paradigma de la sociedad industrial al de la sociedad del conocimiento.

En nuestros tiempos el conocimiento cotiza en bolsa, las acciones de empresas en las que predominan los activos intangibles tienen más valor que las tradicionales acciones de compañías donde su fuerte son los activos tangibles. Solo para dar algunos ejemplos podemos nombrar a: Apple, Microsoft o Google, entre otros; por ende, hay que reconocer que el activo intangible influye cada vez más en los balances de las compañías a medida que nos adentramos en la era del conocimiento.

Las empresas empiezan a apreciar que el factor de producción más importante pesa un kilo trescientos gramos, es gris, se encuentra en la cabeza de las personas y se materializa a través del conocimiento individual y colectivo; que si no se comparte y se gestiona, se pierde, desaprovechando el potencial diferenciador de la organización.

El llamado método del “mando - control” implementado en los tiempos de la producción en serie, después de haber servido como pilar para las empresas por más de setenta años, ya no opera con la misma efectividad de antaño. La conjunción de los avances tecnológicos y la globalización produjo una transformación en el carácter del trabajo, pasando de la preponderancia del trabajador manual al trabajador del conocimiento. Hoy, como nos enseña el Doctor Paul Romer de la Universidad de Stanford “el conocimiento es el único recurso ilimitado, el único activo que aumenta con el uso” en donde el activo intangible, simbolizado por el capital intelectual, es el principal creador de valor y ha pasado a constituir la base fundamental de generación de riqueza para cualquier comunidad empresarial.

La gestión del conocimiento es una disciplina que se focaliza en potenciar el capital intelectual de una organización desde un sistema de gestión para la creación y/o identificación, captura, codificación, almacenamiento, socialización y utilización de la cognición colectiva de una comunidad en cualquier lugar donde ésta resida para su socialización y distribución  hacia el lugar donde ayude a producir los mejores resultados.

Lo que se busca es identificar y crear conocimiento, llevarlo como valor agregado, en la forma y el momento adecuados, a la persona adecuada para que pueda aprehenderlo y tomar las mejores decisiones para resolver problemas e innovar.

Un tema clave que hay que tener en cuenta y darle mucha importancia para que el conocimiento pueda fluir por los procesos de la organización es el diseño del marco cultural para la gestión del conocimiento. La información se convierte en conocimiento mediante un proceso social que tiene que ver con el Ser, en este caso, con el Ser del Trabajador del Conocimiento, que difiere de su antecesor el Ser del Trabajador de la Era industrial. El abordaje debe considerar los principios filosóficos y epistemológicos del conocimiento, de lo contrario, no se podrá crear la motivación intrínseca que es fundamental para cambiar los paradigmas de “tener el conocimiento es tener el poder” al paradigma “compartir el conocimiento es tener poder”.

Saber sobre el conocimiento es indispensable para el éxito en los negocios y posiblemente también para su supervivencia. Aún antes de que se hablara de las “los modelos de gestión”, las “organizaciones inteligentes” y el “planeamiento estratégico”, los buenos líderes valoraban la experiencia y el know how de sus colaboradores – es decir, su conocimiento. Sin embargo, sólo recientemente se está comprendiendo que se requiere mucho más que un método fortuito , incluso involuntario para el tema del conocimiento y las empresas han comenzado a implementar Sistemas de Gestión del Conocimiento con el fin de crear un marco formal para la mejora continua de sus procesos de capital intelectual.

El problema planteado por los ejecutivos podía resumirse así: “No tenemos una noción real de cómo gestionar la información complementaria y el conocimiento valioso para nuestras empresas”.
En primer lugar, gran parte del conocimiento que las empresas necesitan ya existe en las propias organizaciones, pero no está accesible o no esta disponible cuando es requerido. Dijo un CEO de HP “Si HP supiera lo que sabe, seríamos tres veces mas redituables”. Es decir, lo que llamamos mercado del conocimiento actúa en todas las organizaciones, lo que sucede es que simplemente no funciona con mucha efectividad.

Una empresa es en realidad una comunidad de personas organizadas para producir algo, su capacidad de producción depende de lo que habitualmente saben y del conocimiento que han adquirido en sus rutinas y en el engranaje de producción. Los activos materiales de una empresa tienen un valor limitado a menos que las personas sepan qué hacer con ellos.

Los beneficios de gestionar el conocimiento son infinitos como el conocimiento mismo, pero creo que es mejor reproducir algunas opiniones de personas que vivieron la experiencia.

“el conocimiento lo tenemos en un sistema, que se puede gestionar y está tangibilizado y socializado con una versión definida y homologada”
“la gente sintió que ellos son importantes; que cuando el conocimiento se comparte se agranda, el enriquecimiento viene por compartir”
“tres cosas: innovar-ver áreas de oportunidad – el conocimiento permite contar historias”.

“TODOS LOS HOMBRES POR NATURALEZA DESEAN SABER. ES EVIDENTE QUE LA SABIDURÍA ES LA MÁS PERFECTA DE LAS CIENCIAS”
ARISTÓTELES Metafísica libro primero (A).

CV breve del Autor: El Dr. Santiago Malvicino es Director en Modelo Episteme, asesor de gestión del conocimiento en Mundo Cuervo, Cooperativa Obrera, Bolsa de Comercio de Bahía Blanca, Coca Cola Edasa Córdoba. Brindó conferencias en México, Brasil, Argentina y Uruguay.  Es autor de artículos sobre el tema y profesor universitario.