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Por Karina Tagata, Gestora de Comunicación y Marketing de SGS Brasil

Los grandes eventos que empiezan en 2014 en Brasil deberían mover cifras que llegan a siete dígitos. Serán millares de puestos de trabajo y una expectativa que sólo para el Mundial de Fútbol supera los 500 mil turistas en las doce capitales-sede. Pero el éxito de estos eventos está muy ligado a la forma en cómo este exigente público será tratado. ¿Tenemos las competencias para encantar estos clientes?

No hay dudas de que los próximos años representan una oportunidad histórica para fortalecer la imagen del país en el exterior, promover la vocación y el crecimiento del turismo brasileño, y en consecuencia, de Sudamérica. El Mundial de 2014 tiene todo para elevar el turismo con la “marca” Brasil, consolidando el terreno para las Olimpiadas en 2016. Pero para eso, es necesario que sean incluidos en el turismo brasileño atributos como competencia, organización y calificación, además de la ya reconocida alegría del pueblo verde-amarillo.

En la preparación del “negocio” Mundial, aspectos de infraestructura como salud, energía, transporte y seguridad, además de la adaptación y construcción de los estadios, son responsabilidad de los gobiernos municipales, estaduales y federales. Para el público nacional, y principalmente el extranjero, la pelota estará en el pie del sector hotelero/turístico, ya que hoteles, restaurantes y servicios de alimentación en general estarán en la línea delantera, en contacto directo con el turista.

Ya hay consenso entre especialistas de mercado respecto a que la calificación profesional debe ser unos de los principales focos de atención de los empresarios y autoridades, ya que será necesario más que una sonrisa para encantar al público internacional, más exigente en relación con la inocuidad del alimento que consume y de la atención que recibe.

Considerando que ya existen programas patrocinados por el Ministerio de Turismo de Brasil para la reclasificación de hoteles y hostales, la cadena productiva de la industria turística deberá asegurar la calidad y la seguridad de los alimentos que provee a través del control de su cadena de abastecimiento.

También es necesario formar y desarrollar las competencias profesionales de los técnicos del área (desde nutricionistas a gerentes de alimentos y bebidas, o desde ayudantes de cocina a jefes y otros profesionales del área) de forma que consoliden conocimientos más especializados del tema.

El cronómetro esta corriendo y esa capacitación de la organización es lo que hará la diferencia en el cumplimiento de las expectativas del cliente, valorando su marca y la del país, ahí sí con una sonrisa en el rostro.