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Por Orlando Vargas, Certification Manager SGS Colombia

Cuando hablamos de responsabilidad social, nos referimos casi automáticamente a la responsabilidad social de las empresas  con todo su entorno,  pero el término también aplica a la responsabilidad social de los consumidores. A raíz de las tragedias en  fábricas textiles, de calzado y de confecciones sucedidas en los últimos meses en Pakistán y Bangladesh, es importante que nos preguntemos el nivel de responsabilidad que tenemos los consumidores en la violación a los derechos humanos y laborales que suceden en algunas empresas y países.

Los consumidores muchas veces decidimos la compra a favor de determinado producto por el menor precio. Los consumidores tenemos un papel importante en la forma cómo las empresas atienden sus requisitos con el medio ambiente y sus partes interesadas. Si sólo compramos a las de menor precio, podemos estar incentivando malas prácticas al interior las empresas. Muchas organizaciones mantienen una política de bajos precios, no por la eficiencia de los procesos, sino por violaciones a los requisitos  legales de diferente índole o en muchos casos beneficiándose de la ausencia de requisitos ambientales y laborales en muchos países. 

Con la globalización de la economía y la proliferación de tratados de libre comercio y de acuerdos comerciales entre los países, hoy en día los consumidores encontramos en las tiendas productos de muchos países, de diferentes grados de calidad y variedad de precios. Muchos de estos productos llegan de países reconocidos porque en sus empresas no se cumplen con estándares mínimos de protección ambiental, de seguridad y salud ocupacional, de derechos laborales e inclusive con requisitos mínimos de seguridad de producto.  Los consumidores debemos ser responsables y no promover con nuestras compras  las malas prácticas laborales y ambientales al interior de las empresas que ingresan productos de bajo precio sólo porque sus costos laborales son mínimos y no por ser competitivos tecnológicamente o eficientes empresarialmente. 

Como consumidores, debemos promover  compras a productos  de empresas responsables con todo su entorno. Tenemos una responsabilidad de cada día mejorar las condiciones de vida de todos los habitantes del planeta y de entregar a las futuras generaciones un planeta en mejores condiciones. Como consumidores lo podemos hacer.  Si compramos productos  de empresas que contaminan y que no cumplen con requisitos mínimos laborales, estamos afectando nuestro bienestar, porque tendremos un medio ambiente más contaminado, con mayores posibilidades de catástrofes y de enfermedades, en una sociedad en la que aumentan los niveles de pobreza y, por lo tanto, de problemas sociales. 

A nivel de productos alimenticios, también debemos estar vigilantes de consumir productos que provengan de empresas que tengan sistemas de inocuidad alimentaria.  

Podemos informarnos de cuáles son las prácticas de las empresas a las que estamos apoyando con nuestro dinero, y asegurarnos que no contaminen indiscriminadamente y que no violen las reglas laborales.