Skip to Menu Skip to Search Contacta con nosotros Latin-America Páginas Web e Idiomas Skip to Content

Por Iván Rojas, COSMOS Project Manager, SGS Group

Hace unas semanas Estados Unidos volvió a experimentar una situación terrorista con los atentados sucedidos en la maratón de Boston. A esto se suma la reciente muerte de un soldado británico a manos de fundamentalistas en las calles de Londres, acto calificado de terrorista por el primer ministro británico Tony Blair. Y varias semanas antes de eso las pruebas de misiles en Corea del Norte produjeron niveles de tensión similares a los que causaron los hechos mencionados. Adicionalmente, seguro que si se escarba en noticias locales de países menos rutilantes a nivel mundial, se encuentran hechos muy similares a estos día a día.

Cabe preguntarse la diferencia en el efecto en las personas que causan los hechos terroristas y los eventos mal llamados “desastres naturales”. Muchas nuevas pólizas de seguros vendidas (al menos cotizadas), una necesidad de renovar los protocolos de prudencia, una sensación desprotección, de zozobra si se quiere. No se encuentran muchas diferencias realmente en los efectos, tal vez el único es que la desesperanza es mayor con los actos terroristas que en los “desastres naturales”, en la lógica que al ser perpetrados por sus congéneres ésta falla en encontrar justificaciones reales a tales hechos.

Entonces, al final lo que queda en el ambiente en uno y otro es el miedo. Fuerza muy poderosa y primigenia, paralizante o motivadora de acciones, siempre en busca de la supervivencia del ser. La manipulación del miedo es el objetivo del terrorista; para la naturaleza no es un acto consciente, en lo que el miedo es meramente un mecanismo de defensa, no cabe manipulación allí, salvo la que puedan ejercer los medios de la humanidad.

La ventaja que podemos obtener es evidente: conociendo el efecto, podemos controlarlo y evitar la manipulación. Al minimizar el efecto, el medio pierde la razón de ser y el ejecutor tendrá que cambiar de accionar, ya que se le ha cerrado parte del camino. Pero esto sólo funciona si jugamos de forma cooperativa.

Igual es para las organizaciones. El terrorismo de las organizaciones es la crisis. El mensaje de la crisis puede ser manipulado produciendo miedo en los dirigentes, lo que lo lleva necesariamente a la fuerza laboral, donde se cierra el círculo del consumo, reforzando el mensaje. Es por ello necesario convertir el efecto del miedo no en el mensaje de parálisis, sino más bien en el de supervivencia y evolución, que motive a mantener la economía rodando de forma sana.

Total, ¿alguien sabe realmente cuándo y cómo terminó la crisis de una guerra nuclear por Corea del Norte que acabamos de mencionar? Así tal vez pasa también con las crisis para las organizaciones…

Extra: ¿Qué sigue? ¿Construir tu propia arma nuclear casera?